Desde el punto de vista energético, la vida es un
equilibrio y como en todo equilibrio existen dos extremos, entre los cuales, se
desarrollan todos los procesos vitales. Estos extremos nunca se alcanzan
y esto se debe a que en el universo lo absoluto no existe, solo existe lo
relativo. Por lo tanto todo aquello que tenga característica de absoluto es
utópico y solo lo podemos tomar como un marco de referencia, a partir del cual,
se manifiesta como una contribución, mayor o menor, al todo de la realidad.
Partiendo
de esta premisa, te propongo que hagamos juntos un análisis de cómo somos y
funcionamos los seres humanos.
Lo
primero que percibimos de una persona, es su cuerpo, pura materia en constante
transformación. Esta materia, ocupa un espacio tridimensional perfectamente
distinguible a través de nuestros sentidos físicos. En este espacio
tridimensional es donde se transforma en distintas calidades de materia,
pudiendo ser estas mas materia o simplemente energía. Para graficar esto y hacerlo perfectamente
comprensible a nuestra mente, pondré el ejemplo del carbón, el cual, se puede
convertir en diamante (luego de muchísimos años en condiciones ambientales
adecuadas) o en calor (basta encenderlo para que combustione).
Ahora,
si avanzamos un poco mas en la observación de ese espacio material llamado
cuerpo, veremos que el mismo no es un objeto inanimado, como el carbón, que a
pesar de ser materia muerta, sufre transformaciones cuando es sometido a
distintas condiciones ambientales (en él, el cambio no depende de si mismo sino de
las fuerzas externas a las que esta sometido). En el caso de nuestro cuerpo,
todos los cambios que sufre, están condicionados a una decisión interna llamada
vida y que usa, en este caso, al medio exterior como un teatro para realizarlos.
En
este punto del análisis nos tenemos que preguntar cual es la diferencia entre
la materia con vida que representa el cuerpo humano (o el de otro ser vivo
inferior según la escala biológica) y
ese pedazo de carbón. La pregunta es fácil de contestar, nuestro cuerpo posee un
espíritu y este es el que le da la capacidad de autodeterminación fisiológica.
Acabamos
de encontrar los dos extremos de nuestro proceso llamado vida: lo material y lo
espiritual.
En
este espacio del blog nos ocuparemos particularmente de todas aquellas cosas
asociada a la espiritualidad, haciendo hincapié en la importancia que tiene su
desarrollo en la vida de cada uno de nosotros. El comprender que somos seres
espirituales, independientemente del nivel evolutivo en el que nos encontremos,
nos dará las respuestas necesarias para transitar el camino que nos permita
cumplir la misión que necesitamos realizar en esta etapa terrenal para seguir nuestro camino evolutivo.
La actitud más positiva de nosotros mismos, es entender que somos seres espirituales,y no quedarnos solo con lo material,el que busca en su interior encuentra lo que en verdad necesita.
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