¿Por qué nos cuesta tanto ser nosotros mismos?
La respuesta es simple: por miedo. Sí, es el miedo no
controlado el que nos paraliza y nos hace dudar permanentemente de
nosotros mismos y de nuestras capacidades. Hablo de miedo no controlado, por
que el miedo en sí mismo es una emoción
inherente a todo ser vivo, que, usado
correctamente, nos aporta gran información sobre los riesgos que podemos evitar
en nuestra cotidianeidad. Cuando perdemos su control ocurre lo irremediable:
comenzamos a ser presos de él,
pudiéndose transformar en pánico, si es
agudo, o fobia, cuando se hace crónico.
