La mecánica cuántica nos enseña como funciona el mundo
microscópico o sea como se comporta la materia que constituye todo lo que forma
el Universo. Este comportamiento no es caprichoso sino que obedece a
reglas
claras y precisas. Estas reglas nos aseguran, si las aprendemos bien, que
podemos generar certidumbre en nuestra vida o sea en las cosas que nos pueden
pasar.
Una de las cosas más significativas que regulan el
comportamiento de la materia, en especial lo que tiene que ver con las
interacciones entre los seres vivos, son las distintas vibraciones que en ella
se producen. Estas, son movimientos que se repiten según una determinada
frecuencia (cantidad de veces en la unidad de tiempo) generando efectos
concretos en el comportamiento vital. El origen de estas frecuencias es
variado, algunas son naturales y otras son creadas por el hombre. Las primeras
tienen que ver la naturaleza de las cosas, por ejemplo las radiaciones solares,
el sonido del viento, del silencio, del mar, el crepitar de la madera, la voz humana, el
sonido emanado de los animales, etc. En cambio aquellos que son generados en
forma artificial a través de instrumentos o aparatos creados por el hombre como
instrumentos musicales, armas de guerra, silbatos, luces artificiales, sirenas,
corriente eléctrica, aparatos de televisión o radio, etc. Por ejemplo las frecuencias que emiten las
ondas sonoras se miden en una unidad llamada hercio (Hz) y esta relacionado con el tono de la misma,
cuanto más alto es el tono (más agudo) mayor será la frecuencia, al contrario
será mas grave. El oído humano tiene un rango que va desde los 16 a 20 Hz hasta
los 16000 a 20000Hz.
Todas estas frecuencias vibracionales son percibidas por
nuestros sentidos repercutiendo en nuestro mundo interior, en el caso
particular del sonido el órgano responsable de percibir tales frecuencias es el
oído generando estas luego un efecto inmediato en nuestro sistema nervioso.
Para tener una idea de cómo afectan o benefician estas frecuencia a nuestra
salud veamos algunos ejemplos, las frecuencias Solfeggio (ubicadas entre 174-963
Hz) de
los sonidos armónicos fueron la base de la música original utilizada en el
antiguo canto gregoriano. Esta escala puede ayudarnos a profundizar en el
propósito de la música y acelerar el proceso de curación y crecimiento
espiritual, por ejemplo la frecuencia musical para la meditación se encuentra
en 528 Hz y así encontraríamos distintas frecuencias relacionada con distintos
efectos benéficos para nuestra salud.
En cambio las frecuencias cercanas y superiores a 2000 Hz,
(frecuencias altas) son frecuencias que producen efectos contrarios. Por
ejemplo el grito de dolor tiene una frecuencia de 1994 Hz, al igual que el resto de los gritos que están todavía por encima de estos valores. Pensemos ¿Qué nos
tranquiliza más? Que nos hablen despacio o que nos griten, y en función de esto,
cual va a ser nuestra respuesta a ello.
Para concluir pensemos que decir lo mismo usando distintos
tonos tiene diferentes efectos que están más relacionados con la forma en que lo decimos que con lo que decimos.
En tu caso. ¿Cómo están las frecuencias que gobiernan tu
vida?

Toda persona medianamente observadora notará,
ResponderBorrarque en las relaciones humanas,siente atacción hacia ciertas personas.
Esto se debe a que hay cierto grado de afinidad, por lo que se establese una corriente vibratoria de atacción y simpatia, vibrando en la misma sintonia.Seria genial que nos pasara con todos.