¿Por qué nos cuesta tanto ser nosotros mismos?
La respuesta es simple: por miedo. Sí, es el miedo no
controlado el que nos paraliza y nos hace dudar permanentemente de
nosotros mismos y de nuestras capacidades. Hablo de miedo no controlado, por
que el miedo en sí mismo es una emoción
inherente a todo ser vivo, que, usado
correctamente, nos aporta gran información sobre los riesgos que podemos evitar
en nuestra cotidianeidad. Cuando perdemos su control ocurre lo irremediable:
comenzamos a ser presos de él,
pudiéndose transformar en pánico, si es
agudo, o fobia, cuando se hace crónico.
Desde el inicio mismo de nuestra existencia comenzamos a
evolucionar, desarrollándonos en función de las distintas experiencias que
vamos transitando. Cada etapa que se inicia requiere de confianza para
descubrir lo nuevo, lo desconocido; y a partir de ello sentirnos libres y
dueños de nuestra acción. Esto es lo que nos permite hacernos cargo de nuestra
vida, haciendo de ella lo que deseemos y sentir que esto nos da dicha y
satisfacción. Sólo la seguridad en nosotros mismos nos da fortaleza,
herramienta indispensable en el control del miedo, haciendo posible que este
sólo se manifieste ante la necesidad de corregir el rumbo, operando como una
maravillosa brújula que nos orienta en nuestra búsqueda.
“No
permitamos que el entorno nos haga sus esclavos, degradando
nuestra dignidad de Hombres, transformándonos en seres fóbicos
e incapaces de dirigir nuestras vidas, motivándonos al
fracaso y al sometimiento”
nuestra dignidad de Hombres, transformándonos en seres fóbicos
e incapaces de dirigir nuestras vidas, motivándonos al
fracaso y al sometimiento”

No hay comentarios.:
Publicar un comentario