miércoles, 21 de julio de 2010

El Reencuentro.

¡¡Siempre es bueno retornar al camino!! Muchas veces nos perdemos, y es hasta lógico que esto ocurra,
ya que la única forma de saber cual es la ruta que nuestra misión nos requiere transitar, es de la mano de  la experiencia que nos aporta el conocimiento de lo ajeno, de aquello que en realidad no tiene que ver con nosotros y que muchas veces tratamos de forzarnos a aceptar como propias. Es difícil luchar contra lo que el entorno nos trata de imponer, en función de su propio beneficio, atentando permanentemente contra nuestros verdaderos deseos, pero fundamentalmente, contra ese espacio necesario que nuestra evolución requiere en su constante expansión.
Por suerte existen indicios que nos alertan constantemente sobre estas situaciones extrañas a nuestra armonía perturbando nuestro equilibrio interior, y es sin ninguna duda la insatisfacción, la señal más poderosas en este sentido. El gran problema es que muchas veces no nos damos cuenta de tal insatisfacción pues la misma se ha alojado en nuestro cuerpo en forma crónica. La única forma de identificarla con total certeza, es en su propia génesis, cuando recién emerge en nuestras vidas ya que ahí es donde sentimos por primera vez el sabor amargo de la pesadumbre. 
Debemos estar atentos a esta situación para poder reaccionar a tiempo y regresar lo más rápido posible a nuestra senda, ya que la pérdida de tiempo puede  nublarnos la claridad y por ende, la inteligencia.
He vuelto y mi reencuentro con mi mundo interior es sin duda, el camino inevitable en el libre trascender que mi espíritu necesita para continuar avanzando en ese espacio-tiempo infinito, donde cobra importancia  mi corporalidad  ya que es el instrumento material que le permite experimentar en este sitio material denominado "Vida Terrenal".

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