domingo, 18 de diciembre de 2011

Repactando Procesos


La mecánica cuántica es clara, somos parte de un todo, pero una parte única. Cada uno de nosotros es irrepetible como el tiempo en que vivimos.
Para llevar esto al terreno de la comprensión, buscando la forma de hacerlo desde la sencillez típica de las cosas lógicas,  manifiesto que existe un plano interior y otro exterior claramente definidos. El interior, esta gobernado por nosotros mismos, por ende, cada cosa que ocurre en él, parte de una decisión personal. En cambio el exterior, obedece a un conjunto de parámetros que no dependen de nosotros, salvo en la contribución que hacemos para poder  alinearnos, y a partir de ahí, lograr la armonía que nos permita establecer el vínculo apropiado que nos facilite la posibilidad de desarrollarnos y así poder acceder a los espacios que nos conduzcan hacia nuestras metas personales.

Esta claro que en función de cada decisión interna que tomamos, esta repercute indefectiblemente en el afuera,  en cada una de las diferentes relaciones que con él establecemos. Estas pueden ser afectivas, laborales, profesionales, etc., y en cada caso, tendremos que  establecer cuales son los limites adecuados, tanto en el orden espiritual como en el material (todas las cosas tienen ambas contribuciones), que nos permitan satisfacer, de igual forma, nuestros deseos y necesidades. Estos limites deben ser fijados por nosotros mismos en relación a lo que nuestra esencia nos demanda, razón por la cual, es importante trabajar sobre el conocimiento de la misma.

En el universo todo es dinámico, de igual forma, es nuestro proceso interno. Esto nos coloca en un estado de constante cambio, el cual, no siempre es registrado por nuestro consciente. Nuestro mundo interior cambia, ya que nuestros deseos y necesidades también lo hacen y esto debiera conducirnos a examinar la necesidad de hacer un giro de timón cada tanto.

A este giro de timón, yo lo llamo “Repactar el Proceso”  ya que cada vez que esto, necesariamente deba ocurrir, es indispensable revisar los contratos que hasta ese momento estaban vigentes. Nada es eterno, por lo tanto, para que algo perdure se debe revisar y readaptarlo a las nuevas circunstancias, entonces sí se podrá extender en el tiempo.

Existen ciclos internos, como cuando cumplimos años; o externos, como por ejemplo cuando un año empieza o termina. Estos ciclos se abren y se cierran y en cada caso se genera una buena oportunidad para Repactar el Proceso y corregir todo aquello que ya no aporta mas a nuestro proceso interior, y como consecuencia, a nuestras relaciones vinculares con el entorno en el que nos desarrollamos diariamente.


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