viernes, 9 de diciembre de 2011

Solo Existe el Ahora

"Es inevitable pensar en el pasado rememorando aquello que nos sucedió, en algunos casos con cierta melancolía, y en otros, con cierto dolor; o fantasear con  lo que nos pueda pasar en el futuro según nuestros deseos más profundos"

¿Ahora, que hace que esto sea inevitable?


Esta claro, según el concepto más elemental que nos proporciona el mundo cuántico, que dos partículas (elementos materiales) no pueden ocupar el mismo espacio en el mismo tiempo, por ende una lo hace con anterioridad a la otra. El pensamiento se comporta como materia ya que ocupa un espacio en nuestro cerebro y, además; se manifiesta como una onda electromagnética, al igual que las señales de radio, TV, radiofonía celular, etc.; ya que a partir de él se manifiesta al resto de nuestro cuerpo generando, en el mismo, un sinnúmero de reacciones químicas . 
En función de este análisis, esta claro que dos pensamientos no pueden ocupar el mismo sitio  en el mismo instante, o sea retraduciéndolo, no se puede pensar dos cosas a la vez, aunque sea en un lapso infinitesimal de tiempo, uno precede o antecede al otro.

Según lo manifestado en el párrafo anterior, solo podemos estar pensando en el pasado, en el presente o en el futuro pero no en dos de ellos o los tres simultáneamente. 
Cuando estamos ocupados en nuestro presente, el pasado y/o el futuro no cuentan ya que nos encontramos abocados a lo que estamos haciendo o viviendo, pues el interés por ello es mayor a alguna otra cosa. La decisión de pensar en el pasado o el futuro o estar viviendo en alguno de ellos  (expresión utópica ya que no se puede vivir en un espacio inexistente), radica en esta palabra, "interés".

Cuando el interés por el presente no es algo que nos motive, en general porque no nos es placentero, nos remitimos inmediatamente a algún episodio del pasado que nos fue feliz, para salir, aunque sea por un instante, de la insatisfacción de ese presente no deseado. Otras veces son situaciones del presente que nos conectan con hechos traumáticos del pasado, aún no resueltos, que repercuten en nuestro ser cada vez que se repite una situación similar, remitiéndonos una y otra vez a esa instancia del ayer.

En un caso o en el otro, lo que está claro es que solo podemos vivir en el presente, al cual podemos moldear a nuestro entero antojo, con el fin de obtener la calidad de vida debida que nos haga sentir motivados gratamente, retroalimentar los deseos de vivir el día a día sin  necesitar recurrir a los recuerdos del pasado o a la inexistencia del futuro.

Para concluir, solo debemos comprender que el mejor camino hacia el estado de plenitud y bienestar, es el trabajar para que el presente que vivimos sea el apropiado a nuestras necesidades del momento,  y si no lo fuera, modificarlo, sin temor a las consecuencias propias que los cambios propician.


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