Cuando algo comienza, existe un nuevo estimulo, una
nueva motivación, un nuevo espacio de energía
listo para ser llenado por lo que elijamos.
Se supone que si elegimos bien, nuestra vida estará
plena de satisfacción, si por el contrario no lo hacemos, seguramente nos
frustraremos y nuestra autoestima se deteriorara bastante.
Somos lo que
construimos de nosotros y nuestras elecciones son fundamentales para dicha
construcción.
Una calidad de vida debida requiere de buenas
elecciones y estas deberán estar basadas en el autoconocimiento. Solo uno sabe
cuales son sus deseos, lo que trae como consecuencia que al momento de elegir,
la única consulta posible es la que debemos hacer con nuestro mundo interior.
Sé que resulta bastante difícil liberarse del apego
para sentirnos totalmente libres y poder hacer las elecciones adecuadas a
nuestros propios intereses. Año tras año nos vamos adecuando a los mandatos
externos, y por ende, alejando de nuestro camino, cosa que nos produce un
tremendo deterioro en nuestra espiritualidad, para desencadenar como
consecuencia, en una perdida del estado saludable corporal adquiriendo las mal
llamadas enfermedades que sin ninguna duda nos quitaran la posibilidad de
desarrollar un proceso vital de gran calidad.
El problema es mayor cuando esto se va repitiendo
en el tiempo, ya que al agudizarse el estado de insatisfacción, se van
complejizando los “síntomas somáticos”, señales claras de lo alejados que
estamos de nuestros deseos y necesidades, hasta hacerse irreversibles, o sea,
permanentes, y con acción terminal sobre nuestro organismo.
“Todo nace en nuestra mente y se refleja en nuestro cuerpo”
Me hago responsable de esta frase y lo hago
basándome en las leyes del universo, las cuales, se derivan de los principios
metafísicos que dieron origen a la ciencia, hace unos 3. 500 años atrás.
Hoy la ciencia explica claramente el poder
energético que emanan nuestros pensamientos y los efectos que estos generan en
nuestra fisiología, producto de los estados emocionales que de ellos se
derivan.
“Somos dependientes de nuestras emociones y ellas gobiernan nuestras vidas”
Estamos en presencia de un nuevo ciclo, un nuevo espacio se abre ante
nosotros, hagamos de él una verdadera fuente de inspiración donde, de una vez
por todas, podamos sentirnos libres de elegir lo que deseamos, y por supuesto,
tener la decisión de llevarlo a cabo
doblegando al apego y mandando a los mandatos al cajón de los recuerdos.
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