miércoles, 4 de enero de 2012

Ahora, un Nuevo Ciclo

         Cuando algo comienza, existe un nuevo estimulo, una nueva motivación, un nuevo espacio de energía  listo para ser llenado por lo que elijamos.
Se supone que si elegimos bien, nuestra vida estará plena de satisfacción, si por el contrario no lo hacemos, seguramente nos frustraremos y nuestra autoestima se deteriorara bastante.
Somos lo que construimos de nosotros y nuestras elecciones son fundamentales para dicha construcción.
Una calidad de vida debida requiere de buenas elecciones y estas deberán estar basadas en el autoconocimiento. Solo uno sabe cuales son sus deseos, lo que trae como consecuencia que al momento de elegir, la única consulta posible es la que debemos hacer con nuestro mundo interior.

Sé que resulta bastante difícil liberarse del apego para sentirnos totalmente libres y poder hacer las elecciones adecuadas a nuestros propios intereses. Año tras año nos vamos adecuando a los mandatos externos, y por ende, alejando de nuestro camino, cosa que nos produce un tremendo deterioro en nuestra espiritualidad, para desencadenar como consecuencia, en una perdida del estado saludable corporal adquiriendo las mal llamadas enfermedades que sin ninguna duda nos quitaran la posibilidad de desarrollar un proceso vital de gran calidad.
El problema es mayor cuando esto se va repitiendo en el tiempo, ya que al agudizarse el estado de insatisfacción, se van complejizando los “síntomas somáticos”, señales claras de lo alejados que estamos de nuestros deseos y necesidades, hasta hacerse irreversibles, o sea, permanentes, y con acción terminal sobre nuestro organismo.

“Todo nace en nuestra mente y se refleja en nuestro cuerpo”


Me hago responsable de esta frase y lo hago basándome en las leyes del universo, las cuales, se derivan de los principios metafísicos que dieron origen a la ciencia, hace unos 3. 500 años atrás.
Hoy la ciencia explica claramente el poder energético que emanan nuestros pensamientos y los efectos que estos generan en nuestra fisiología, producto de los estados emocionales que de ellos se derivan.

“Somos dependientes de nuestras emociones y ellas gobiernan nuestras vidas”


Estamos en presencia de un  nuevo ciclo, un nuevo espacio se abre ante nosotros, hagamos de él una verdadera fuente de inspiración donde, de una vez por todas, podamos sentirnos libres de elegir lo que deseamos, y por supuesto, tener la decisión de  llevarlo a cabo doblegando al apego y mandando a los mandatos al cajón de los recuerdos.



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