martes, 31 de enero de 2012

¡Qué temas las comparaciones! ¿No?


No se que piensas al respecto, pero que existen, existen.
Todo es relativo aunque no nos guste. Cada cosa en el Universo puede ser vista de muchas formas, solo dependerán del punto de vista del observador.  Es inevitable basar este punto de vista en un mecanismo de
comparación ya que este me define la regla a partir de la cual fundamentaré mis apreciaciones. Cada valoración que hagamos estará referida respecto a algún elemento de referencia, que sin ninguna duda, será el patrón elegido que nos permita calificar de una forma u otra un determinado elemento o situación. Por ejemplo si yo dijese: una persona es alta a partir de 1,80 metros de altura, cualquiera por debajo de esta medición no podría ser considerado de tal forma. Ahora esta es solo una apreciación mía, pues otra persona podría decir que la altura de referencia es 1,85 metros, entonces  todos los que antes estaban entre 1,80 y 1,84 y que eran altos, ya no lo son.

Desde pequeños nos inculcan inconscientemente el compararnos con otros. Es incesante escuchar a muchos padres decirles a sus hijos cosas como: "mira que bien se porta ese chico", "tu hermano estudia más que vos", "mírala a ella como come toda la comida", "tu compañera de colegio si que es inteligente", etc, etc.
Este proceder en la educación va a generar inevitablemente una  conducta, en ese niño, que se va a repetir por el resto de su vida, salvo si en algún momento toma conciencia de esto y a partir de ahí inicia  un trabajo interno que le permita  revertir tal situación. Si no fuese así, esta característica  lo condenará a una vida de profunda insatisfacción emanada de una baja autoestima, ya que basará su existencia en aspectos relacionados a otros con necesidades diferentes a las suyas.

Creo que la mejor comparación posible es la interna, la que podemos hacer periódicamente tomándonos a nosotros mismos como punto de referencia. El vernos viviendo en función de nuestras propias necesidades y trabajando para concretarlas, será la mejor referencia que nos permita sentir que estamos en evolución permanente, cumpliendo nuestra Misión y asegurándonos a través de este camino la Calidad de vida Debida que nos hará sentir plenos.

Me gustaría saber si te esta pasando esto o si estas buscando afuera algún modelo que creas apropiado para imitar creyendo que esa reproducción te garantizará la satisfacción tan esperada.

1 comentario:

  1. Muy interesante el tema . No dudé ni dudo, que la comparación es una condición humana. Lo trascendente es el fin y con quien se lo hace. La elección puede conducirnos por caminos muy diversos y a veces peligrosos. Es recriminable e inadmisible una educación en base a ella. Anula y condiciona el libre albedrío (otra importante condición humana). No puede recriminarse el acto de compararse buscando superarse o superar un ejemplo o nivel de logro espiritual o científico. Pero todo tiene el límite que el libre albedrío debe establecer, y aquello que le fue estructurado en su educación, tiene fundamental importancia para establecer esos límites. De allí que el “arte” o “deber” de los progenitores y de la Escuela reside en cultivar mentes libres y pensantes. Estas condiciones son las que los Mayores tenemos la obligación de crear, además de luchar y defender para que se cumplan.
    Realmente, hace ya un tiempo que trato de responderme si he logrado lo último expresado. Es como si quisiera compararme con el ideal que busqué y apliqué para educar a mis hijos, los bienes más preciados de mi existencia.

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