“Para que llegue lo nuevo, debe partir lo viejo”
Esta no es una frase
emanada de la filosofía de los mortales asociada a la poesía y al romanticismo,
es simplemente una Ley Universal. Energéticamente se explica a través de los
espacios y es simple de entender. Dos cosas no pueden ocupar el mismo lugar en
el mismo tiempo ya que la materia es impenetrable.
Hoy se inicia un nuevo
ciclo estacional, comienza el otoño. Toda la energía generada durante la
primavera y el verano plasmada en hojas, flores y frutos, se desintegra con la
renovación del follaje que protege a los árboles y arbustos, dándole vida a la
vida. Para muchos esto se traduce en tristeza y desolación, foto típica
del otoño colmada de melancolía de lo
que fue y ya no es. Esta mirada nostálgica es fruto del espejo que muchos
tienen de la vida, el gran apego a lo viejo que nunca se termina de
abandonar retarda en inicio del nuevo
ciclo que cada uno tiene por vivir. Pero esto es solo una mirada humana de
tintes personales y circunstanciales, para el Universo esto no existe, la
naturaleza manda a la hora de la renovación y esta ocurre de manera inevitable
y taxativa. La evolución no se detiene por nada y por nadie, solo pareciera
ocurrir esto en la vida de muchos mortales, pero tampoco es así. Aunque sus
estados de animo parezcan agobiados por la rutina y el estancamiento y sus
motivaciones estén ocultas y paralizadas, el tiempo sigue transcurriendo y el
proceso de cambio sigue latente aunque no se tenga noción de ello.
Debemos despertar a lo
nuevo, viendo al otoño como la puerta que nos conduce a la posibilidad de
renovación, dejando partir a la hojarasca y avistando la fuerza energética
motivadora plasmada en creación y renacimiento
para resurgir como seres de luz en busca de la Misión que nos fue
encomendada por obra y gracia de la evolución Universal.

El universo está lleno de cosas sorprendentes, somos nosotros los que no apreciamos,cada estación tiene algo para sorprender,la renovación y el cambio traen nuevas energías. Y nada se detiene todo seguirá su curso, renovemos nosotros también para alcanzar al fin nuestra misión.
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