Los distintos estados de conciencia a los que podemos llegar nos
permiten conocer y comprender la amplitud, que como seres en constante
evolución, podemos y debemos alcanzar . La misma es ilimitable, el
espacio es infinito, pero nuestra mente; en un constante capricho dogmático, lo
limita quitándole la posibilidad de un desarrollo inalcanzable para nuestro
cerebro manejado por la cultura y el miedo que esta le genera.
Poder superar la nebulosa que el entorno
intenso y fagocitador construye durante nuestra incipiente evolución terrenal,
con el solo fin de manejarnos y moldearnos a su entera semejanza, librándonos
de la posibilidad se hacer uso de nuestra propia libertad, fruto de la absoluta
razón de ser; es la tarea fundamental a lograr ya que es el motivo por el cual
nuestros pies aun están apoyados sobre esta tierra primitiva, de la que sin
ninguna duda, emergeremos hacia el éter mas elevado impulsados como habichuelas
mágicas regadas por el elixir que de nuestro espíritu superador se derrama.
Somos seres gobernados por la luz, colocarnos en armonía con la frecuencias
vibratorias que de ella se desprenden para poder trascender en un libre
fluir propio de la bendita causalidad que nos rige con sus leyes, es lo
que nos transportara a la libre experimentación que nuestra materia se merece y
que requiere para poder plasmar en el campo tridimensional esa
identidad única e irrepetible que somos cada uno de nosotros, los simples
humanos dueños de la creación y de la voluntad, que el Universo a puesto en
nuestras manos.
Hagamos de nosotros los
verdaderos creadores de dicha sobre la tierra y entonces si podremos decir que
nuestra tarea se ha cumplido y de esta forma ya no se necesitaran palabras para
explicar el porque de nuestra existencia.

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