martes, 31 de marzo de 2015

Guías Facilitadores de Salud


Todos somos los único responsables de decidir cual es nuestra calidad de vida, ya que todos tenemos una calidad de vida. Esto no implica que ésta sea la adecuada, pues el concepto de calidad de vida por 


si solo no alcanza para asegurarnos una encarnación a la altura de alguien que decide cumplir la gran Misión de acercarse a lo divino.
A partir de acordar con esto, preguntémonos a nosotros mismos que calidad de vida tenemos y que relación tiene ésta con la que seguramente cada uno de nosotros tenemos en nuestro imaginario, decididamente una soñada y deseada pero hasta ahora no concretada en lo denso, o sea, manifestada en nuestra realidad. Por ello es indispensable rever este concepto para sustituirlo por otro que sea especifico y adecuado a lo que hemos venido a transitar en cada encarnación, en cada período de crecimiento en nuestra vida.
En cambio cuando hablamos de Calidad de Vida Debida, nos estamos refiriendo a algo inherente a cada uno de nosotros mismo. Una cuestión que se gesta a partir del desarrollo de un espacio que se nos es asignado en este Universo para que hagamos de él una parte de un “Todo” que se expande y amplifica con un único objetivo, “El Crecimiento”. Descubrir cual es esta Calidad de Vida Debida es parte del proceso de crecimiento pues se trata de un escalón de la gran escalera que nos eleva hacia una instancia superior en un verdadero salto cuántico hacia un estado de conciencia más elevado. A partir de este escalón nuestra encarnación se convierte en Misión y entonces nos alineamos con lo que el Universo aguarda de nosotros.

Existen indicadores de que estamos transitando ese camino de alineación, el más concreto y determinante es nuestra salud, ya que sin ésta ninguna intención de abundancia es posible y sin abundancia no hay crecimiento. Para poder hacer un viaje y llegar a destino de manera satisfactoria, es necesario asegurarnos que el medio de transporte que elijamos esté en perfecto estado, de lo contrario corremos el riesgo de que esto nos impida arribar a la meta elegida. Nuestro cuerpo es el medio por el cual nos conducimos en esta experiencia llamada recorrido terrenal, siendo éste el vehículo que nos permite y asegura el gran recorrido que todos debemos hacer para trascender hacia lo divino, lugar en donde el mismo ya no es necesario, pues una vez instalados allí viajamos de otra forma.
El concepto de salud necesita ser entendido como algo que comienza en nosotros pero no termina en nosotros, sino que desde la instalación definitiva de un estado saludable, propio de un ser completo, ésta se traslada naturalmente a nuestra realidad inundado de ella a todo lo que nos rodea, pues así la ley del espejo lo determina. Si nos sentimos saludables pero rodeados de aspectos que no coincidan con este estado, es necesario dudar de ese sentimiento pues la ley de atracción, como tal, siempre se cumple.
Por ello el primer paso es actuar en pos de instalar, si no lo estuviese, la salud en nuestro cuerpo y una vez logrado esto, convertirnos en verdaderos propagadores de la misma, facilitando a nuestro entorno aquellas herramientas que nos aseguran ese estado del que disfrutamos de forma permanente y que ya hemos logrado en nuestra propia existencia como individuos.

"Este es el gran desafío, convertirnos en Guías Facilitadores de Salud, a partir de un ejemplo de vida en el cual el encontrar la Calidad de Vida Debida nos convierte en seres éticos que tiene como meta Alimentarse Responsablemente de aquellos nutrientes que satisfacen al unísono nuestras necesidades en Cuerpo, Alma y Espíritu"

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